viernes, 15 de octubre de 2010

Leyenda. El burro - Zapotecos


Había terminado Dios de presenciar el diluvio que duró cuarenta días y cuarenta noches. En el techo del mundo tenia reunidos a sus hijos predilectos, a quienes salvó de la inundación. Para entretenerlos, y que no se aburrieran allá arriba, mientras se secaba la tierra, les contaba cuentos, bonitas mentiras. Ameno, como es el Creador para contar mentiras, tenia boquiabiertos a todos los animales de la creación a su alrededor. Se acordó mientras les narraba el cuento del origen del universo, que estaba esperando a que bajaran las aguas y el sol secara la tierra; entonces mandó a uno de los animales que se encontraba más cerca de él para que se asomara a la tierra para que viera si el sol ya la había secado. Tan bonita mentira contaba Dios a sus hijos que el animal siguió prestando atención al cuento, y no hizo caso de la orden.
Por segunda vez Dios ordenó, a aquel animal embebido en la narración, que se asomara desde el techo del mundo a ver si ya estaba seca la tierra. Tampoco en esta ocasión obedeció el animal, que prefería no perder detalle de los cuentos del Creador.
A la tercera vez Dios interrumpió su narración, y con los ojos llenos de ira, se dirigió al interpelado y le grito:
¡Vete, Burro!
Un humilde animal se levanto de su la lado, pero en aquel momento sus atentas y bien hechas orejas crecieron enormemente, y desde entonces le quedó el nombre de burro, que Dios le dio.

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